martedì, 13 novembre 2007

Eres el Aire Vital


► Abrí las ventanas de par en par. No solía hacerlo a diario, pero nunca por la noche. Permaneci sentada en uno de los extremos de la cama, en silencio. De la calle llegaban voces. Mantenía quietas las manos sobre las rodillas, presionándolas de manera incosciente. Los pies descalzos acariciaban el suelo con un suave balanceo. Un lánguido destello de luz dibujaba una suave linea anaranjada en el suelo. Su gato se coló sigilosamente en la habitación, subió de un salto limpio a la cama y se sentó junto a mi. Estaba inmerso en sus pensamientos, en sus dudas, en algún que otro delirio. Podía escuchar el rítmico ronroneo de mi compañero entremezclado con las voces de fondo. Lo acaricié despacio. "Quizá no esté tan sola...". Sus ojos, con la mirada perdida, dejaron de contenerse, las lágrimas resvalaron, atrevidas, mojando sus labios. Saboriéa sal y esbozó una sonrisa.





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