mercoledì, 6 maggio 2009

La naturaleza del ser humano es deprimente en muchos sentidos.


Confieso que no me gustaría morir en un mundo donde la condición humana sea tan frágil y por ello quisiera llegar a vivir hasta los años 2030 cuando se dice que podrán transferir la mente humana a una computadora. Al menos mi conciencia se mantendría en la tierra y no se esfumarían como históricamente ha sucedido.
Mi valor más preciado, diría yo, es mi conciencia. Esta define todo lo que soy y me confiere un sentido en este vasto universo de materia. Por esto creo que nace mi insistencia de permanecer en la tierra y negar mi condición como ser vivo. Mis sentimientos, en gran parte no me importan, pero sí mi noción de existencia.
Tengo la convicción de que comparto este sentimiento con millones y quizás con miles de millones de personas. No quiero morir, quiero vivir y con esto significo que si un dia muero por una condición u otra deseo ser congelado para que se preserve eternamente mi condición de vivo otorgándome una posibilidad de vida en un futuro lejano.